... nos fuimos a Mar del Plata porque extrañábamos los agasajos del Ratón y del Marciano.
Empezamos mal porque a Cacho Salazar la esposa no lo dejó venir, así que tuve que cargar al Sordo y al Topo en mi auto, perturbando la tranquilidad que esperábamos tener el Sr Molinari y yo. Pero bueno, después de tantos años uno se encariña con los compañeros y soportamos estoicamente la travesía.
La pasamos sensacional y la nota de color estuvo el viernes por la noche en la cena que nos ofreció un cocinero de barco (39 años en la cocina) que tiene un pequeño restó de 10 mesitas en su casa cerca de Santa Clara. Miguel llevó una caja de Rutini, de la cual y ccomo corresponde, sólo quedó la caja propiamente dicha.
Roberto, así es el nombre del cocinero, nos fue tirando de a poco aletas de calamar, calamar en escabeche, rabas, cornalitos, berberechos, gambas al ajillo, mejillones a la provenzal, souflé de brótola, abadejo con papas, rematando con un par de panqueques quemados al rhum, o podría haber sido rum o ron, ya que son diferentes pero imposible de detectar cuál de ellos utilizó. Durante dos horas y media no paramos de manducar ...... hasta se quedó a charlar con nosotros tomar una copa de vino y nos regaló un tango que pueden escuchar en el video.
Ya estamos pensando en volver .......
Van los recuerdos de este hermoso viaje.

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